CINE TARICCO
Un paso importante en su recuperación
Ley 1837
La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sanciona con fuerza de ley:
Artículo 1º: Declárase de autoridad pública y sujeto a expropiación el inmueble ubicado en la Avenida San Martín 2377/81/87, correspondiente a la Circunscripción 15, Sección 59, Manzana 133, Parcela 22 b
Artículo 2º: Autorízase al Poder Ejecutivo a adquirir dicho inmueble en los términos y procedimientos establecidos por la Ley N° 238, y destínase el mismo a actividades culturales
Artículo 3º: Impútense los gastos que demande el cumplimiento de la presente Ley a la partida 50.11.2.4.1.2 del presupuesto general de gastos y cálculo de recursos del ejercicio correspondiente al año 2005
Artículo 4º: Comuníquese, etc.
Boletín Oficial del 02/01/06
Un paso importante en su recuperación
Ley 1837
La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sanciona con fuerza de ley:
Artículo 1º: Declárase de autoridad pública y sujeto a expropiación el inmueble ubicado en la Avenida San Martín 2377/81/87, correspondiente a la Circunscripción 15, Sección 59, Manzana 133, Parcela 22 b
Artículo 2º: Autorízase al Poder Ejecutivo a adquirir dicho inmueble en los términos y procedimientos establecidos por la Ley N° 238, y destínase el mismo a actividades culturales
Artículo 3º: Impútense los gastos que demande el cumplimiento de la presente Ley a la partida 50.11.2.4.1.2 del presupuesto general de gastos y cálculo de recursos del ejercicio correspondiente al año 2005
Artículo 4º: Comuníquese, etc.
Boletín Oficial del 02/01/06
Un poco de historia
Al hablar de la cultura de nuestro barrio, La Paternal, un símbolo emblemático de la misma es, sin duda, el Taricco. El cine Teatro Taricco fue fundado en el año 1920 por Luis Juan Taricco, cuya familia fue una de las pioneras del barrio, siendo la primer sala de cine del barrio.Su fachada estaba, y aún sigue estando, en la Avda. San Martín, casi esquina Nicasio Oroño, antes denominadas Camino de San Martín y Cayena.
Los cines en aquella época eran sitios que convocaban a los vecinos del barrio, y a través de sus imágenes los transportaba a un mundo de fantasías, aventuras y romances, lo que implicaba un hecho social.
Cine era sinónimo de reunión. El cine del barrio daba también su aporte a la identidad barrial, junto a los clubes, los cafés y los comercios tradicionales.
En ese sentido los barrios se parecían, pero, a la vez, eran todos diferentes, por contar con algo que los distinguía del resto.
Hasta la década del 50 esta caraterística se mantuvo en lo que podríamos llamar “Los Años Dorados” de La Paternal, cuyo corazón era la Avenida San Martín, junto con la acción de "Los Amigos de la Avenida San Martín", entidad que agrupaba a comerciantes de la zona, y que organizaba actos, concursos y corsos de carnaval.
Todo ello se aunaba para nuclear a su gente y resaltar la identidad del barrio.
Con el tiempo, la modernización, la megacomercialización y la televisión atraparon a los habitués de cines, cafés y clubes, cambiando sus hábitos de vida, lo que arrasó con los comercios tradicionales del barrio, y los lugares de reunión como espacios neutrales para la vida social fueron desapareciendo, en especial los cines de barrio.
El Cine Taricco, si bien no fue la única sala de cine de La Paternal, era sí la única donde estaba todo permitido. Era la catedral de los atorrantes, y estaba encuadrado dentro de la categoría de cines pulguientos de los que había, por lo menos, uno en cada barrio, y que era infaltable en todo barrio que se lo considerara como tal. Por ejemplo, en la Boca era el Dante, y en Flores, el Minerva.
En el caso del Taricco, en sus primeros años fue un cine elegante que constaba de una sala relativamente pequeña, que tenía mesas y sillas como una confitería, donde el público, al mismo tiempo que se sentaba a tomar algo, veía películas. Más tarde, la familia Taricco adquiere más terrenos y construye el cine grande, que tenía 1000 localidades, dando así nacimiento al Cine Teatro Taricco (en el año 1920) tal como lo conocemos, en donde actuaron, entre muchos otros, Carlos Gardel, Azucena Maizani, Astor Piazzolla y Juan Carlos Chiappe. En el Taricco lo que menos importaba era la película que se pasaba, el verdadero espectáculo era el público, compuesto en su mayoría por pibes, que entraban al cine con una naranja en cada bolsillo, que se transformaban en proyectiles que eran arrojados en señal de protesta ante los cortes habituales en la proyección, o simplemente porque sí, contra la pantalla. Luciano, el acomodador, era un hombre de aspecto corpulento y cara de bulldog, que vivía soportando las incansables bromas de las que era objeto cada día.
Años más tarde, el Cine Taricco, como tantos otros cines, cerró sus puertas, y tras ellas quedaron las vivencias de varias generaciones, los años de la infancia y la juventud de muchos vecinos que aún hoy viven en La Paternal y sus alrededores, y que añoran lo que alguna vez fue su barrio, La Paternal, y el Taricco. En su lugar, durante algún tiempo, funcionó un supermercado, y más tarde quedaron sólo escombros decorando una construcción desierta, a la espera de un incierto destino. Tal vez exista un final feliz para esta historia: numerosos vecinos del barrio han hecho diversas gestiones por su recuperación.
En el año 2000 se presentaron unas 800 firmas de vecinos, recolectadas por Ricardo Flores (del Periódico Barrial “Todo Paternal”), quien da inicio a una serie de gestiones solicitando preservar y recuperar ese espacio histórico, único en el barrio, para que se pueda convertir en un lugar verdaderamente comunitario, donde las expresiones culturales tengan cabida, y por primera vez se cortó la Avenida San Martín con la realización de un acto popular en el que participaron artistas del Centro Cultural La Paternal (coordinado por Egle Almada) para solicitar al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la recuperación del Cine Taricco.
Hoy, las firmas de los vecinos que solicitan la recuperación del Taricco suman más de 5800, gracias a la labor de la refundada Asociación de Amigos de la Avenida San Martín, presidida por Fabián Castillo, la cual también, por su parte, solicitó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la compra del edificio. Un primer paso, sin duda fundamental, que deberá ser complementado con la apertura de una instancia de debate para establecer qué carácter tendrá ese nuevo espacio público, y cómo funcionará.
Hoy nuestro barrio es centenario; el 12 de julio de 2004 La Paternal cumplió 100 años, lo que generó en muchos de los vecinos un fuerte sentimiento de pertenencia con el mismo, afianzando la identidad barrial, lo cual también favorece a que esta movida generada hace unos años por algunos vecinos hoy sea respaldada por todos.
El viernes 7 de enero de 2005, hace casi un año, bajo el pleno sol de un caluroso mediodía, se llevó a cabo un abrazo simbólico en el Cine Teatro Taricco, para reafirmar el deseo y la necesidad de recuperar ese espacio histórico. En el frente de la fachada se pegó la Resolución Nº 442/2004, en la que la Legislatura declara al Taricco como “de interés cultural para la Ciudad de Buenos Aires, por valor simbólico del barrio de La Paternal”, y el texto termina diciendo: “por la recuperación de nuestra historia, recuperemos nuestra identidad”. Entre los presentes en dicho abrazo estaban la legisladora Sandra Dosch, una de las autoras del proyecto, junto con la diputada Alicia Caruso, quien comentó que se ha previsto una partida presupuestaria específica de $800.000,- para poder expropiar la propiedad. O sea que los recursos están, que por ahí es lo fundamental, y es una manera de acompañar a los vecinos que hace tiempo vienen luchando y participando para la recuperación del Taricco, que es un hito en el barrio.A comienzos de este año, se dio un importante paso para la posesión del terreno, donde seguramente antes de fin de año, la Avenida San Martin tendrá nuevamente uno de sus lugares más mimado y añorado.
Desde Pateando Calles van nuestras felicitaciones por las gestiones realizadas, a todos los vecinos que tomaron la bandera de la lucha por la recuperación del Taricco, y nuestra adhesión a la misma.
Hasta la próxima nota.